San Antonio, Texas. — La larga espera ha terminado para la Gran Manzana. Los New York Knicks se coronaron campeones de la NBA tras 53 años de sequía, al derrotar dramáticamente 94-90 a los San Antonio Spurs en el Juego 5 de las Finales. Con este resultado, la franquicia neoyorquina liquidó la serie 4-1 y levantó el trofeo Larry O'Brien en el Frost Bank Center, en una noche que quedará marcada por una histórica remontada en el último cuarto.
El camino no fue sencillo para los dirigidos por Tom Thibodeau. En el arranque del encuentro, los Knicks tuvieron serios problemas para encontrar el ritmo ofensivo; sin embargo, chispazos de Jalen Brunson con un triple asistido por Mikal Bridges y aportaciones de OG Anunoby desde la línea de castigo mantuvieron a flote al equipo en un primer cuarto de muy baja producción.
El panorama lucía sombrío para Nueva York en el último periodo. San Antonio logró despegarse por 12 puntos (83-71) tras una bandeja del novato Dylan Harper y un triple de Devin Vassell que encendió las alarmas en el banquillo visitante.
Fue en ese momento de máxima presión cuando emergió la figura de Jalen Brunson. El base estrella tomó las riendas del equipo y lideró una feroz ofensiva con penetraciones consecutivas en la pintura. La igualada llegó de su mano, firmando un espectacular finger roll a falta de 4:17 minutos para empatar el marcador 83-83.
El punto de quiebre definitivo se dio desde la línea de tiros libres, donde Brunson sentenció tres de manera perfecta para poner a los Knicks al frente 86-85. Momentos después, la defensa neoyorquina provocó el error y Josh Hart asistió magistralmente a OG Anunoby, quien metió una clavada a dos manos que silenció el Frost Bank Center, colocando el tablero 88-85 con solo 2:07 en el reloj.
Con menos de un minuto por jugarse y el marcador 89-88, Brunson volvió a aparecer con una flotadora de alta escuela para poner a Nueva York arriba por tres puntos. En los segundos finales, Mikal Bridges aseguró la posesión y anotó un tiro libre clave con ocho segundos en el cronómetro, sellando el definitivo 94-90 que desató la euforia neoyorquina.
Con esta victoria, los Knicks añaden el tercer título de su historia a sus vitrinas (tras los conseguidos en 1970 y 1973), consolidando un proyecto que hoy devuelve a la capital del mundo a la cima del baloncesto de la NBA.

