Ciudad de México.— Tras el devastador terremoto de magnitud 7.4 que sacudió recientemente a Colombia, las redes sociales no solo se llenaron de imágenes de solidaridad y reportes oficiales, sino también de una intensa ola de desinformación. De manera casi inmediata, diversos usuarios comenzaron a difundir narrativas que señalaban a una supuesta tecnología secreta como la causa de la tragedia, desviando la atención de la realidad geológica hacia explicaciones infundadas.
Las miradas de los teóricos de la conspiración volvieron a dirigirse hacia el HAARP (Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia, por sus siglas en inglés), una instalación científica ubicada en Alaska, EE. UU. Su objetivo es estudiar la ionósfera —la capa superior de la atmósfera situada a partir de los 60 kilómetros de altitud— mediante transmisores de radio de alta frecuencia que excitan pequeñas regiones ionosféricas para analizar su comportamiento.
A pesar de su naturaleza estrictamente académica y atmosférica, en redes sociales se afirmó sin fundamento que el proyecto fue activado para provocar intencionalmente el temblor en territorio colombiano con fines geopolíticos.
La respuesta de la comunidad científica ha sido contundente: estas versiones son rotundamente falsas.
"No existe ningún tipo de evidencia científica ni un mecanismo físico plausible que permita a las ondas de radio de HAARP transferir la energía necesaria al interior de la Tierra para alterar las placas tectónicas."
Especialistas e instituciones sismológicas recuerdan que las emisiones de este programa ocurren en las capas altas de la atmósfera y carecen por completo de la capacidad para influir en el subsuelo profundo, donde se originan los terremotos.
De acuerdo con los informes oficiales del Servicio Geológico Colombiano, el origen del movimiento telúrico responde a causas estrictamente naturales explicadas por la geodinámica del planeta:
Fricción de placas: El sismo se originó debido a la constante interacción entre la placa de Nazca y la placa Suramericana.
Proceso de subducción: Esta interacción acumula enormes cantidades de tensión subterránea a lo largo de los años que, al liberarse de manera súbita, genera una fuerte energía sísmica.
Zona de alta actividad: La región andina posee un extenso historial de eventos de gran magnitud debido a esta falla geológica activa, lo que descarta cualquier intervención humana.
La asociación de HAARP con catástrofes globales no es un fenómeno nuevo. A lo largo de los años, el proyecto estadounidense ha sido acusado falsamente de manipular el clima, provocar terremotos y hasta controlar la mente humana.
Frente a emergencias de esta magnitud, las autoridades recomiendan a la ciudadanía informarse únicamente a través de canales oficiales y organismos científicos, evitando replicar contenidos alarmistas e infundados en plataformas digitales.
